Mi cajón de sastre en Internet

Khoana Zen

Enamorada del mar y la naturaleza Diseñadora gráfica y web Redactora, blogger y novelista Melómana, pseudocantante y bailarina fake Incansable conversadora y filósofa en prácticas

domingo, 28 de junio de 2020

Un día en Segovia

Mis hermanas y yo


El día que un paseo en silencio me hizo deshacerme de un lastre.


Continúo sentada en el mismo banco desde el que escribí el post anterior, y es que según escribo esto he decidido dos cosas: la primera es que quiero escribir estos post a la Khoana del futuro, que realmente es el principal motivo por el que escribo y el que, como ya comenté, siempre me motivó a escribir. El segundo es que, como estoy escribiendo en libreta y voy tachando lo que me parece que hay que reescribir, voy a pasarlo tal cual al post. Creo que es algo que, aunque no lo he visto nunca en ninguna parte, hace que de algún modo se refleje mejor lo que soy y cómo razono y que, además también mantiene la esencia de lo que es escribir en libreta.

Dicho esto, me gustaría por fin pasar al tema que quiero tratar, y es que la caminata de la que hablaba en el post anterior, durante la que reflexioné sobre tantas cosa, ha sido el camino de vuelta desde la estación de autobuses de Moncloa a mi casa, situada en La Latina, ambas cosas en Madrid (aunque tú ya lo sabes).

[¡Qué raro esto de escribirse a una misma haciendo aclaraciones para los espectadores lectores del blog! Es como cuando, en cine, el protagonista recibe una llamada y comienza a repetir lo que el interlocutor dice en forma de pregunta para que el espectador no se pierda].

Bueno, prosigo con la historia, y es que resulta que venía de la estación porque pasé ayer el día en la mansión de los tíos (en Segovia), y he estado pensando en cómo ha cambiado la relación tanto con papá y con mi familia oficial (oficial = de sangre, no la que habitualmente considero "familia").

No sé si esto cambiará en un futuro (sólo tú lo sabes... o incluso tampoco, porque aún te quedará vida por delante), pero no creo que vaya a tener nunca una relación muy estrecha con la familia en general, y es que son TAN diferentes a mí que entre sus vidas/carácter/contexto y yo hay un abismo inmenso.

Siempre me he sentido fuera de lugar y como una decepción constante en cuanto a sus expectativas de mí. Ellos siempre esperaban (o al menos lo parecía) que fuese una niña alegre, abierta, dicharachera, social y, en definitiva, "con vida y salero"; pero yo siempre les devolvía a una niña seria, ausente, de pocas palabras y vergonzosa... y es que puedes tener mucho mundo interior (como era mi caso), pero si no das muestras de ello, te sientes incómoda, incomprendida y como si "defectuosa", los demás solo ven una persona vacía, fría, distante y "sin sangre en las venas", una imagen que (al principio en general y en el último año con la familia solamente) aún me acompaña.

Sin embargo, este último tiempo me doy cuenta de que mi padre, con quien a pesar de haber pasado mucho tiempo (y hasta haber convivido un par de años solos... dos años que fueron momentos duros para los dos, pero más para él), nunca había tenido una relación cercana (porque siempre puse distancia entre los dos), está haciendo muchos esfuerzos no sólo por conocerme, sino también por comprenderme... y creo que él no es del todo consciente aún, pero para mí significa muchísimo.

Ahora puedo hablar con él con libertad, sin sentirme juzgada, y me gusta ver cómo mientras le explico, por ejemplo, cosas sobre mi veganismo, se queda pensativo y deja que hable. En esos momentos siento que casi puedo ver cómo las piezas empiezan a encajar, una tras otra en su cabeza. Después, me mira serio, asiente y pregunta con total inocencia para tratar de llenar los huecos que le faltan.

Ayer fue un día muy largo en Segovia, un día en el que reconecté con unos hermanos para los que nunca he estado, un día en el que me reí con ellos como nunca lo he hecho y un día en el que he tenido que explicarle a mi familia que el principal motivo por el que mi relación terminó (al menos para mí, y a pesar de querer mucho a mi pareja) fue que no esperábamos las mismas cosas de la vida y estábamos caminando por rutas diferentes.

Ayer le dije con toda seguridad a mi familia que lo que quiero hacer con mi vida es viajar, vivir aventuras y descubrir, y decirles esto a ellos lo hizo un poco más real.

Ayer, por primera vez, fui consciente de que lo que voy a hacer con mi vida es viajar, vivir aventuras y descubrir. Plenamente consciente.

Y quizás ayer, en sus vidas, fue un día normal, pero para mí no.

Ayer supe que estaba un paso más cerca de mi destino, y hoy no sólo estoy más motivada, sino también más en paz.

Acepto a mi familia tal como es, y con ello me deshago de un peso... de uno más.

No sabía muy bien cómo redactar este breve extracto sobre mí sin convertirlo en una enumeración absurda de datos separados por elegantes signos de punto y coma, así que por lo pronto te diré que navego libre y "vuelo como el viento, Perdigón", soy el alma de cualquier fiesta porque soy una fiesta en mí misma, siempre tengo la mente en las nubes y pienso que "los animales son amigos, no comida".

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