Mi cajón de sastre en Internet

Khoana Zen

Enamorada del mar y la naturaleza Diseñadora gráfica y web Redactora, blogger y novelista Melómana, pseudocantante y bailarina fake Incansable conversadora y filósofa en prácticas

¿Quiénsoy?

Esa chica rarita y elocuente con energía infinita que crea cosas

No sabía muy bien cómo redactar este breve extracto sobre mí sin convertirlo en una enumeración absurda de datos separados por elegantes signos de punto y coma, así que voy a restarle un poco de sentido y seriedad a esto y si después te quedas con ganas de más, abajo verás un maravilloso botón de "+info." y una ristra de post para conocerme mejor. Por lo pronto te diré que navego libre y "vuelo como el viento, Perdigón", soy el alma de cualquier fiesta porque soy una fiesta en mí misma, siempre tengo la mente en las nubes y pienso que "los animales son amigos, no comida".

Proyectos

Khoana.com (VER WEB)

Desde 2010

Web de branding en la que puedes cotillear a qué me dedico y contratar mis servicios como diseñadora gráfica, ¡que lo que hago mola mucho!

Granitos de Arena (VER WEB)

Desde 2014

Comunidad de creadores de contenido en la que Carla (AKA. la mejor socia del mundo) y yo guiamos a los miembros para lograr sus metas.

Web de Nutris (IR AL BLOG)

Desde 2018

Diseño web, marketing y comunicación digital para nutricionistas; un proyecto de Sergio y Eva al que me uní en 2019 como diseñadora.

Veelarte (VER WEB)

Desde 2019

Proyecto dirigido a amantes de la historia que una tarde de locura decidí levantar junto a Carla. Vendemos merchan y a veces se nos va la pinza.

Bioma Studio (VER WEB)

Desde 2019

Carlos, Carla y yo creamos la primera ecoagencia del mundo que ofrece soluciones digitales completas ayudando a su vez a la reforestación.

Podcast Infinito (VER WEB)

Desde 2020

Podcast muy random que grabo semanalmente con Ezequiel y Anaís, dos cracks con mucho que aportar y que te enseñarán a hacer tortitas... o no.

Metas

Publicar un libro

Evento único y mágico que quizás suceda si algún día dejo de corregir en bucle la novela que empecé a escribir hace ya más de 10 años.

Aprender a navegar

Mi yo más primitivo soñaba con llevar tricornio y surcar los siete mares. Quizás no con una carabela, pero... ¿podría hacer feliz a esa niña?

Recorrer el mundo

Hace años que descubrí mi propia definición del éxito: cambiar el típico "¿cómo te va?" de la gente por un "¿y por dónde andas ahora?"

Ser quien quiero ser

Hay miles de cosas que cambiaría de mí, como todo el mundo. Nunca seré perfecta (ni querría serlo), pero sí puedo ser mucho mejor de lo que soy.

Cambiar el mundo

Al menos crear un pequeño cambio que marque un antes y un después de mi existencia. Me gustaría que mi paso hubiera tenido algún sentido.

Vivir "cerca del Infinito"

Y sobre todo, me gustaría que cuando consiga alguna de estas metas, otra tome su lugar. Creo que no habría nada más triste que vivir sin sueños.

6.852

CACAOS

3.000

PELÍCULAS

1.984

LIBROS

10.000

CANCIONES

Blog

Un día en Segovia

Mis hermanas y yo


El día que un paseo en silencio me hizo deshacerme de un lastre.


Continúo sentada en el mismo banco desde el que escribí el post anterior, y es que según escribo esto he decidido dos cosas: la primera es que quiero escribir estos post a la Khoana del futuro, que realmente es el principal motivo por el que escribo y el que, como ya comenté, siempre me motivó a escribir. El segundo es que, como estoy escribiendo en libreta y voy tachando lo que me parece que hay que reescribir, voy a pasarlo tal cual al post. Creo que es algo que, aunque no lo he visto nunca en ninguna parte, hace que de algún modo se refleje mejor lo que soy y cómo razono y que, además también mantiene la esencia de lo que es escribir en libreta.

Dicho esto, me gustaría por fin pasar al tema que quiero tratar, y es que la caminata de la que hablaba en el post anterior, durante la que reflexioné sobre tantas cosa, ha sido el camino de vuelta desde la estación de autobuses de Moncloa a mi casa, situada en La Latina, ambas cosas en Madrid (aunque tú ya lo sabes).

[¡Qué raro esto de escribirse a una misma haciendo aclaraciones para los espectadores lectores del blog! Es como cuando, en cine, el protagonista recibe una llamada y comienza a repetir lo que el interlocutor dice en forma de pregunta para que el espectador no se pierda].

Bueno, prosigo con la historia, y es que resulta que venía de la estación porque pasé ayer el día en la mansión de los tíos (en Segovia), y he estado pensando en cómo ha cambiado la relación tanto con papá y con mi familia oficial (oficial = de sangre, no la que habitualmente considero "familia").

No sé si esto cambiará en un futuro (sólo tú lo sabes... o incluso tampoco, porque aún te quedará vida por delante), pero no creo que vaya a tener nunca una relación muy estrecha con la familia en general, y es que son TAN diferentes a mí que entre sus vidas/carácter/contexto y yo hay un abismo inmenso.

Siempre me he sentido fuera de lugar y como una decepción constante en cuanto a sus expectativas de mí. Ellos siempre esperaban (o al menos lo parecía) que fuese una niña alegre, abierta, dicharachera, social y, en definitiva, "con vida y salero"; pero yo siempre les devolvía a una niña seria, ausente, de pocas palabras y vergonzosa... y es que puedes tener mucho mundo interior (como era mi caso), pero si no das muestras de ello, te sientes incómoda, incomprendida y como si "defectuosa", los demás solo ven una persona vacía, fría, distante y "sin sangre en las venas", una imagen que (al principio en general y en el último año con la familia solamente) aún me acompaña.

Sin embargo, este último tiempo me doy cuenta de que mi padre, con quien a pesar de haber pasado mucho tiempo (y hasta haber convivido un par de años solos... dos años que fueron momentos duros para los dos, pero más para él), nunca había tenido una relación cercana (porque siempre puse distancia entre los dos), está haciendo muchos esfuerzos no sólo por conocerme, sino también por comprenderme... y creo que él no es del todo consciente aún, pero para mí significa muchísimo.

Ahora puedo hablar con él con libertad, sin sentirme juzgada, y me gusta ver cómo mientras le explico, por ejemplo, cosas sobre mi veganismo, se queda pensativo y deja que hable. En esos momentos siento que casi puedo ver cómo las piezas empiezan a encajar, una tras otra en su cabeza. Después, me mira serio, asiente y pregunta con total inocencia para tratar de llenar los huecos que le faltan.

Ayer fue un día muy largo en Segovia, un día en el que reconecté con unos hermanos para los que nunca he estado, un día en el que me reí con ellos como nunca lo he hecho y un día en el que he tenido que explicarle a mi familia que el principal motivo por el que mi relación terminó (al menos para mí, y a pesar de querer mucho a mi pareja) fue que no esperábamos las mismas cosas de la vida y estábamos caminando por rutas diferentes.

Ayer le dije con toda seguridad a mi familia que lo que quiero hacer con mi vida es viajar, vivir aventuras y descubrir, y decirles esto a ellos lo hizo un poco más real.

Ayer, por primera vez, fui consciente de que lo que voy a hacer con mi vida es viajar, vivir aventuras y descubrir. Plenamente consciente.

Y quizás ayer, en sus vidas, fue un día normal, pero para mí no.

Ayer supe que estaba un paso más cerca de mi destino, y hoy no sólo estoy más motivada, sino también más en paz.

Acepto a mi familia tal como es, y con ello me deshago de un peso... de uno más.

Cigarras como banda sonora

Banco en un parque


La perfección, esa enfermedad terminal de mi productividad.


Comencé mi andadura en el mundo emprendedor gracias a que una Kho muy joven Khoana, hace ahora diez años, decidió abrir un blog y compartir parte de ella con el mundo y, sin embargo, me encuentro ahora muchas veces añorando tener la soltura que aquella niña tenía para expresarse en el recién descubierto mundo digital.

¿Qué es lo que me frena? ¿El perfeccionismo? ¿y qué Antes escribía para mí, pero según fui avanzando comencé a escribir para deleitar a otros y eso desembarcó en mi perdición. Dejé de escribir y dejé de contar historias porque sentía que, escribiera lo que escribiera, no era tan buena y no tenía tanta calidad.

Hoy, haciendo una de las cosas que más me gusta hacer, que es caminar, he dejado de lado el maldito móvil y he reflexionado sobre varias cosas mientras observaba fachadas... ¡y aquí estoy!

Me he dado cuenta de que me paso veinticuatro horas frente a una pantalla (sobre todo por trabajo) y que eso hace que, cuando quiera escribir algo más sentido, algo que salga de dentro, me dé de bruces con una especie de síndrome de la página en blanco, lo que conforma el 60% de mi problema cuando quiero volver a escribir en el blog; un problema que se complementa con la nomofobia y la falta de tiempo para mí misma, la pereza y la mala costumbre que he adquirido de postergarlo todo.

¿La solución? Aún no la tengo, pero sí se me ha ocurrido probar algo (y visto lo visto, parece que está funcionando ahora mismo): he bajado al parque más cercano con una libreta y un portaminas, me he sentado en un banco y ahora me encuentro escribiendo este mismo texto mientras unos jóvenes juegan al baloncesto en una cancha cercana, un grupo de amigos toma el sol en el césped riendo y charlando, dos hombres ancianos me observan con curiosidad sentados en un banco situado frente a mí y algunos pájaros y otras tantas cigarras componen el 80% de la banda sonora del momento.

La sombra del que el árbol que tengo a la espalda proyecta sobre mí y sobre el banco en el que estoy (el de la imagen de cabecera del post) no me libera del calor de un domingo de finales de junio, pero por primera vez en mucho tiempo estoy inspirada, escribiendo para un blog que continuamente me digo que quiero recuperar, lejos del móvil y sintiéndome en completa paz.

¿Cómo de curioso resulta que, cuanto más reducimos la lista de cosas que se supone que han de llenarnos, más plenos nos sintamos?



PD. ¿Recuerdas el #ESO2019? Al comenzar el evento, se repartió una mochilita a cada asistente con algunas piezas de merchandaising. Una de esas cositas era una libreta de SinOficina; la misma que utilizaste para escribir tu primer post sobre un soporte no digital.

#ESO2019

ESO2019



Aprendí que la felicidad son momentos y que nunca llegarás al sitio adecuado si no te mueves.


Comienza otra semana en mi vida, pero no es una semana más. Este lunes comienza con mil recuerdos, una felicidad infinita, el cansancio clavado en los huesos, unas ojeras que me llegan hasta los pies, una foto borrosa en la que (como siempre) salgo mal y sin corazón. Sin corazón porque este evento me lo ha robado.

Esta es la primera vez que veo un evento desde la parte de atrás, y la compañía no podría haber sido mejor: tanto María como Bosco son dos personas increíbles en todos los sentidos, y si ya me hizo ilusión que quisieran contar conmigo para esto, ver en primera persona el esfuerzo y el cariño que ponían en cada más mínimo detalle y cómo se trataban entre ellos y a los demás me enamoró del todo. Creo firmemente que si alguien se merece estar viviendo esto son ellos.

Tengo que dar las gracias a mucha gente: los que jamás leerán este post, como Roberto, camarero de Deliquio, que hizo que la cena del viernes fuese un poquito mejor para todos, o Adrián y Silvia (los chicos que me ayudaron con las acreditaciones al comenzar el evento), y también a todos y cada uno de los asistentes (sinoficiners y no-sinoficiners), porque a pesar de que Corti, María, Bosco, Beatriz (recepcionista de Talent Garden) y yo pusimos todas nuestras energías en que el ESO2019 fuese lo mejor posible, sin el ambiente que había, no hubiera sido posible que fuese ni la mitad de lo que fue.

Cuando a las 10:30 María me dijo que llevaba media hora llamando al catering (que tenía que haber aparecido a las 10:00) y que no sabía si habría café para las 11:00 (hora del desayuno) cuando los asistentes llevaban preguntando por esa mágica bebida desde que habían llegado, mi corazón y mis neuronas empezaron a ir a mil por hora. María bajó a hacer llamadas y hacer todo lo posible porque llegasen a tiempo. Miré a Bosco a través del cristal que separaba la sala de ponencias del salón y le vi con una tranquilidad muy inocente y fui a cortar los bizcochos mientras intentaba plantearme alguna solución para hacer tiempo o pensar cómo podría tragarnos la tierra sin que se notase mucho. Lo recuerdo como una media hora muy loca: todo el equipo moviendo cosas intentando mantener la calma, la cara de "socorro, que alguien me ayude" de Bosco, la seguridad que me transmitió Corti... y finalmente, la comunicación de que no habría café.

La reacción de los asistentes, que al principio pensaron que era una broma, fue espectacular, y de verdad creo que no hay mejor ejemplo de que el evento fue así porque ellos fueron así: nadie se quejó, nadie pareció molesto. Al contrario: un par de bromas sin mala intención y mucha gente tranquilizando al equipo porque "estas cosas pasan y se escapaba a nuestro control". La comprensión fue brutal y creo que en ese sentido, no he visto ninguna comunidad tan sana y que derroche tanta aceptación. En este caso, principalmente James y Viviana (que fueron los primeros que me pararon y estuvieron conmigo unos minutos hasta que me desestresé un poquito) y Chema (que estaba preocupado y nos ofreció su ayuda) fueron de mucha ayuda.

El resto del evento fluyó sin ningún problema y todo fueron buenas palabras, apoyo, cariño y felicidad. No pude pararme mucho tiempo con nadie porque quería dedicar unos minutos a todos, pero hubiera estado una tarde entera con cada uno. El juego fue un éxito para la gran mayoría (menos para algún inconformista que hay por ahí suelto... ¡y sí, sé que me lees!), y aunque espero que la planta 9 gane porque obviamente se lo merece y es el mejor equipo, unió a mucha gente, nos regaló un buen rato y nos hizo descubrir que los padres de Bosco están hechos unos chavales.

Podría hablar de las ponencias, pero aunque me llegó un feedback muy positivo, me las perdí porque aún no he aprendido a dividirme (aún), así que hablaré de algo que sí viví: de lo bonito que fue ver cómo todos nos desvirtualizábamos y conocíamos a personas nuevas que encajan con nosotros... y también lo increíble de volver a ver a personas que han dejado de ser compañeros de SinOficina para convertirse en amigos y familia: Gemma y Sara, con las que empecé como mastermind, Laura, a la que conocí en una sala de Appear en la que trabajamos mientras nos vemos las caras (y que algunos raros llamamos deepwork), Ezequiel, Alberto y Carlos (sin los que ya no sabría vivir), Bohdan (que sigue en el intento de aprender a convivir conmigo cada vez que hay un evento), Ángel (que funnelizó mi amistad cual Horse Luís funneliza adeptos a kiwosan.com)... y si me pusiera a nombrar a todas esas personas que ahora forman parte de mi vida gracias a este proyecto jamás terminaría... así que voy a ir terminando a pesar de que me dejo a mucha gente en el tintero.

Sin oficina no solo soy más libre, sino que encontré el camino para llegar a donde quería estar y a las personas que quería que me acompañasen en ese recorrido. Gracias por todo, y sobre todo, por tanto.

¿Qué dicen de mí?

Khoana es una persona alegre, optimista y creativa, si bien es cierto que no es nada organizada y tiene una memoria de pez, siempre cumple con su cometido, that's why todavía no le he tirado de los pelos. Por su culpa he rechazado dos trabajos. Odia a los niños, pero es un ser de luz.

Carla

Socia, diva, mi otro 50%

Se hace querer por su forma de ser. Es tierna por dentro pero con coraza por fuera, solo llegan a conocer su tierno interior sus seres queridos. Para mí, de las mejores personas que he conocido. Nueve años de puro amor y constantes sonrisas.

Evve

Parabatai y musa literaria

Creo que en los trece años que llevo conociéndola jamás ha dejado de sorprenderme. Nunca he visto a nadie como ella, tan volcada en su trabajo y en todo lo que quiere; a pesar de ser superchiquitita, el corazón y la paz que transmite no le caben en el pecho.

Álex

Escudero en mi vida desde la infancia

Khoana tiene el don de caer bien a todo el mundo, no pasa desapercibida y tiene buen corazón. Es una persona creativa, alegre y un poco inestable, pero siempre tiene la frase adecuada en el momento adecuado. Una de esas personas con las que merece la pena hablar al menos una vez.

Carlos

Desarrollador de mis diseños y crack digital

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